[fotolog.com/beatmelady]No fue un gran cantante, tampoco notable compositor...ni siquiera un buen guitarrista, pero contó con la astucia como para confeccionar un estilo inconfundible con los escasos elementos que le aportaba su precaria técnica.
Cuando Johnny estiraba las cuerdas, no quedaban dudas de que estábamos ante el auténtico ‘Thunders Style’.
Su carrera fue errática, desordenada como su vida, signada por el abuso indiscriminado de cualquier sustancia que transforma un poco sus percepciones cerebrales. Sus escasos álbumes con materia original le han otorgado un puñado de canciones desprolijas, viciosas, voluptuosas, entre las que flmean clásicos de alcantarilla como ‘Personality Crisis’, ‘Born to Loose’ y el excitante ‘Chinese Rocks’ (en realidad propiedad de Dee Dee Ramone).
Thunders encarnaba el prototipo de Mito Viviente, por su condición de perdedor crónico, barriobajero de dudosa sexualidad, junkie irreverente, zombie amarillento y toda la gama de marginalidades que se te pueda ocurrir, de las cuales, creo, era consciente y trataba de sacar partido, exagerando, a veces más de la cuenta, su desmoronamiento físico.
El porqué de su encanto es difícil de explicar, pero existía un glamour especial en ese harapo humano siempre al borde del final, dando todo de sí para llevar adelante una actuación que, la mayoría de las veces, hacía agua por los cuatro costados, empleando su último aliento para recorrer su gastado repertorio noche tras noche.
Su voz aguda y aniñada solía penetrar bastante más allá de la epidermis, coronando el retrato con esa actitud de indefenso-en-medio-del-purgatorio ante la cuál era difícil resistirse.
Con los New York Dolls llevó al extremo la sensualidad y simpleza musical del Glam Rock, luciendo, en pleno 1973, como una manada de travestis empachados de un Rhytm’n Blues con portaligas, quienes, instintivamente sembraron la belicosa semilla del Punk Rock, que germinaría años después. Por supuesto que la escena del momento no estaba preparada para semejante ataque sónico-moral, por lo cual fueron un auténtico fracaso, pese a facturar dos álbumes clásicos donde se encuentran gemas como ‘Looking for a Kiss’ y ‘Stranded in the jungle’.
Tras la separación de los Dolls, Johnny experimenta un par de intentos de banda, saca un disco solista con muchos invitados y hasta ahí llega su originalidad.De ahí en más, edita discos con covers y grabaciones de apuro, con intención de sacar unos pesos y alimentar su leyenda.
Acabado y falto de lucidez, muere en 'circunstancias misteriosas' en un hotel de Nueva Orleáns, en 1991.
Después de su muerte se editaron cientos de grabaciones con los mismos temas de siempre, se imprimieron remeras por todos lados y hasta se filmó una película, con lo que la psicodelia de la vida podrá llevarnos a que, en cualquier momento, en la discoteca más ñu ñu se baile algún remix de ‘Born to Loose’
…¿Dead to Loose?
