27 de octubre de 2011

yambos políticos (fragmento)

Así, Estimado Señor, usted me dice:

“Deje esa agitación,

deje a un lado esa política,

usted es más bien alquimista,

prestidigitador o mago,

nacido para destilar las imágenes,

el alcohol de las palabras en el alambique

enigmático del lenguaje.

Usted es un fabricante de fluidos mágicos,

especialista de la mística,

de la intuición, del instinto

y de otras creencias apolíticas.”


Cierto: confieso que me he entregado

mucho a la brujería.

Sin embargo, no deploro

esta práctica de antaño.

A menudo, en el opio del poema

se durmió mi sufrimiento.


Aquellos elíxires me curaban

de la desesperación, o simplemente

lo hacía por novelería,

para agradar a la musa encantadora

y misteriosa farmacéutica

para las visiones apolíneas;

y, en las ansias, me sentía triste,

solitario y apolítico.


Sin embargo, una tranquila noche

en que me entregaba a estos ejercicios

en mi laboratorio de provincia

vi a través del tul

de las cortinas, a través de la bruma

del éxtasis y de las florituras

el alba surgiendo del sueño

(y el mar…, maravilla bermeja).


Y ya quería yo ofrecerme

un poema debidamente lírico

cuando vino el incendio mundial,

incendio ciertamente político.

El infierno se abría a cada paso

quemando mortalmente, como un cráter,

el mundo se hizo distinto

y el enemigo más claro.


Las imágenes en bancarrota

han huído, Dios sabe dónde,

en el momento en que la Historia se hunde,

y el poeta muy político

salta de su chimenea de alquimista,

con los ojos abiertos por la sorpresa.


Es así como la política

aproxima más al hombre

eficaz y dinámico.

Ella me hizo pasar, como

el hilo a través de la aguja,

por su costura sólida,

uniéndome a la vida;

porque su sangre riega

la transformación del mundo;

y con su tensión eléctrica

siembra de emociones

la tierra baldía de las conciencias,

esta política poética.


Y gracias a la política

creadora comprendí

el significado profundo

de los siglos y del menor instante

y por qué mi madre constante,

mi época, diariamente,

me trae al mundo.